Sobre el autor

Nacido en un pueblo al oeste de Málaga en 1985, el autor de este blog no para de crear cosas para la alegría y regocijo de la gente (alegría y regocijo no asegurados).

Empezó a leer torpemente a los 3 años gracias a sus tebeos de Mortadelo y Filemón, y a narrar pequeños relatos tras comenzar mecanografía con una vieja máquina de escribir, así que a los 12 años terminó su primer relato corto llamado “Las aventuras del pequeño Sherlock Jolms”, relato de risa parodiando su libro favorito en aquel entonces: “Todos los detectives se llaman Flanagan”, de Jaume Ribera y Andreu Martín. Todo a máquina, así que recuerda con dolor como cuando a veces los dedos tan pequeños se le encajaban entre las teclas.

Al principio lo hacía solo por escribir relatos para sí mismo, para arrancarse unas risas cuando tiempo después encontrase los relatos y los leyese, pero un día en 4to de la ESO ganó el premio a mejor relato de todas las clases de 4to de la ESO. Eso le jodió mucho, porque fueron a su casa a buscarle cuando él estaba tranquilamente viciado al Age of Empires II: Conquerors. Ahora sin embargo exhibe el título en su casa con orgullo.

Siguió escribiendo de todo en todas partes,  viniendo un auténtico boom con la entrada de Internet en su casa. Y con faltas de ortografía. Muchas. Y muchas a posta. Fueron tiempos locuelos, pero muy divertidos, impulsados en parte por el grandísimo Monroe y su afición a los tochopost (hilos de foro muuuuy largos) en un webcomic ya extinto llamado XDComics.

Así entonces, acabó de foro en foro escribiendo todo lo que se le ocurría, perfeccionando su escritura en la medida de lo posible.

Con el auge de Facebook y Twitter, el “tochoposteo” de los foros cayó, así que dejó de escribir tan frecuentemente, hasta que un día descubrió que podía seguir haciéndolo a través de un blog, dando vida al que hoy ves.

El Rincón de no pensar pretende entonces ser un blog de relatos de diversa índole (humor, personal, opinión, etc) pero que siempre intenten dejar un mensaje en el lector, una moraleja, algo que, irónicamente, le haga pensar, intentando a veces que le saque una pequeña carcajada o que contemple un punto más alegre de vista.

Porque hay muchas formas de contar las cosas, pero pocas se centran hoy en día en que el lector deje de sentir miedo por la realidad y la acepte con una sonrisa.

En fin, espero que disfrutes del blog y muchas gracias por leerme 😉

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