La alegre historia de Rodolfo, científico amateur.

Hola. Soy Rodolfo. Soy científico amateur. Y esta es la historia de como diseñé mi primer experimento y de como este me llevó a joderme la espalda y la cabeza. Porque la ciencia, amigos, es bonita, pero a la vez dura. Dura como un sofá del Ikea.

Estaba con mi novia en casa. Mi novia, como todas las novias en edad de merecer, sufre de esa afección biológica llamada “menstruación”. Aquella noche de Sábado se encontraba en esa etapa. Lo estaba pasando terriblemente mal, llorando y todo, así que nos pusimos a ver una peli. Estábamos a oscuras, pues la peli era de miedo, y a ella, por alguna razón, le dió por comer helado de chocolate. Le dije que con el tema de la diarrea que lo suyo era comer cosas consistentes pero ¿quién le niega algo a esa carita? Bajé al chino de la esquina a comprar el susodicho helado.

Una vez en el chino, cogí el helado que le gustaba, pero al ir a sacar el helado del congelador… ahí estaba.

Helado de wasabi.

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Helado… de… puto… wasabi.

Cualquier persona corriente hubiese dicho “oh, qué curioso” y habría continuado su camino a caja. Pero yo no. Yo quería saber a qué coño sabía esa mierda ¿Sabría dulce? ¿O picante? ¿He encontrado, acaso, el simil perfecto de tu novia quitándose la ropa en la cama para hacer el amor, dulce y picante a la vez? Tenía que saberlo.

Pero claro, en mi bolsillo había el dinero que había. Y para colmo el helado de wasabi era más caro que el de chocolate a pesar de tener menos cantidad. No podía comprar los dos. Además ¿y si no me gustaba? Mejor no comprarlo.

Entonces sentí una llamada en mi interior. Las grandes mentes pensantes de la humanidad me susurraban al oído. Inventores y descubridores. Matemáticos y físicos. Biólogos e ingenieros. Todos ellos me lo repetían una y otra vez: tenía que comprobar mi hipótesis.

Una luz iluminó mi cocorota (por el lado de dentro, claro, que por fuera ya lo hacían los focos del chino).

Concebí lo siguiente.

En primer lugar no tenía que pensar en qué resultado quería obtener, sino la forma de obtener el dato que necesitaba para saciar mi curiosidad, el cual en mi caso era saber si el helado de wasabi estaba rico o no.

Luego tenía que tener en cuenta las variables del experimento y tener en cuenta las dificultades que se me pudiesen presentar en mi plan. Las variables serían las complicaciones que espontáneamente pudiesen aparecer durante la ejecución de mi plan. Las dificultades serían las que aparecerían seguro.

Tras esto tenía que tener en cuenta la cantidad de pruebas que tendría que hacer para obtener mi dato con cierta fiabilidad, cuántas veces podría hacer teóricamente el experimento y cuantas veces lo haría finalmente por limitaciones de presupuesto o tiempo. La respuesta a todas estas preguntas sería en mi caso uno.

Repasar todo esto era necesario para comprobar que no hubiesen fallos en mi plan. Así que allí, ante la mirada de la dependienta que no paraba de decir “¿Va a complal algo?” diseñé mi experimento.

Compré el helado de wasabi. Al llegar a casa le dije a mi novia que no hacía falta que se levantase, ya le llevaba el helado yo. La iluminación del salón era la adecuada, solo iluminada por la tele. Llevé el helado de wasabi a la cocina. Lo desenvolví y le puse una cuchara. Entonces cogí una servilleta de tela y cubrí los bordes del bote con ella para que no viese la etiqueta. Se lo llevé a ella:
— ¿Y esta servilleta, mi amor?
— Para que no se hielen esas manitas tan monas que tienes, luz de mi vida.
— Ayyy… si es que hay que quererte.

Me senté en el sofá, junto a ella, y esperé a la primera cucharada.

Hoy hace dos semanas que duermo en el sofá. La dureza del mismo ha convertido mi columna vertebral en el Dragon Khan de Portaventura. El moratón que me provocó el impacto del helado en mi cara ya casi ha desaparecido.

Conclusiones: A la vista de los resultados obtenidos podemos interpretar que el sabor del helado de wasabi es menos agradable que el de chocolate no pudiéndo cuantificar en números la diferencia, tan sólo pudiendo obtener la expresión:

Helado de wasabi < Helado de chocolate.

Al menos ya sé una cosa más. Gracias, diseño de experimentos 😉

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