Imagínese un círculo.

20160313213437978

Imagínese un círculo.

Usted está dentro de ese círculo. No solo ahora, sino que siempre ha estado ahí. No conoce nada más allá del círculo. La vida dentro del círculo quizás no es la mejor, pero es su vida. Se encuentra cómodo allí. El círculo tiene todo lo que una persona puede necesitar. Un trabajo, amigos y un hogar.

De repente empieza a escuchar usted a gente fuera de su círculo. Son gente que viven en sus propios círculos. Estos señores de otros círculos reclaman mejorías para su propio círculo. A usted no le parece mal esto, de hecho le parece muy bien, ya que querría también mejoras para su propio círculo.

Pero entonces el Rey de los círculos, encargado de gestionar el bienestar de todos los círculos, dice que los círculos sólo se podrán mejorar a costa de otros círculos inferiores.

Aquí el Rey de los círculos acaba de establecer una línea. Los círculos de arriba y los de abajo.

Obviamente usted no quiere pertenecer a los de abajo. Quiere que en su círculo reine el bienestar y la armonía que siempre ha tenido. Quiere algo mejor para las personas y lugares de su círculo. Es lo más normal del mundo.

Los de los otros círculos deben caer.

Es aquí cuando comienza usted a defender los argumentos de por qué su círculo debería estar arriba y no debajo. Abre libros de historia y empieza a investigar sobre su círculo, como apareció, por qué está ahí y desde cuando. Exalta las bondades y buenas obras que se realizaron en su círculo mientras obvia o ignora las que hace que su círculo sea peor que el resto. Empieza a culpar a los otros círculos de las desgracias que hay en el suyo. Hila argumentos variopintos con el material del que dispone para justificar todos y cada uno de los actos, con el fin de enaltecerlos o excusarlos.

Pero los del otro círculo hacen lo mismo con su propio material circular. Algunos de sus argumentos se contradicen con los suyos ¿Cómo es posible? ¡Está claro que mienten! Malditos foráneos y sus mentiras circulares.

Pues si la gente de otros círculos manipula la información, también se hará en su círculo. Es una carrera armamentística del lenguaje y la información. Está justificado el contraataque.

Así comienza un contraataque linguístico. Los intelectuales discuten e intentan rebatir los argumentos a favor y en contra de los círculos del reino. La desinformación se convierte en la información de cada día. Las mentiras se convierten en teorías plausibles y las medias verdades en verdades absolutas. Nadie sabe ya qué es real y qué no, a quién creer y a qué no. Quien oculta qué ni por qué.

Bueno, quien oculta algo en los otros círculos ¡Porque en el suyo no se oculta nada! ¡Todo es claro y transparente!

Un día la gente menos intelectual se cansa de escuchar, y empieza a actuar.

Invaden a los demás círculos, con la esperanza de destruirlos. Sus argumentos no tienen peso en la mejoría de sus círculos, así que esperan que sus acciones sean las que marquen la diferencia. Porque para estar mejor que otros no hay que mejorar nuestro círculo, sino hacer que el otro esté peor. Los señores más mayores y desinformados de ambos círculos repiten una y otra vez frases vacías de verdad, pero llenas de lógicas aplastante, sencillas, como eslóganes, que ponen de manifiesto el peligro de los círculos ajenos y justifican el bienestar del propio.

“En mi círculo siempre se ha estado bien. La gente de otros círculos pretende que nosotros estemos mal para que ellos estén bien y no es justo”.

La gente del círculo jalea estas palabras. Recuerda el pasado más tranquilo que vivieron una vez en su círculo, cuando todo era paz y armonía. Todos quieren volver a esos tiempos sencillos. Y la única manera es aplastar a los demás círculos, que han OSADO querer estar por encima de ellos.

Y así los círculos entran en guerra. Por el bien de sus familias y amigos. Por el bien de su hogar. Porque quieren que sus hijos vivan la paz y armonía que ellos tuvieron. Por un círculo mejor.

Todos los círculos establecen sus enemigos y comienzan a luchar y a destruirse, empujados por la confusión de la desinformación y el miedo a la pérdida. Todos ellos… menos uno de los círculos.

Uno de los círculos se ha mantenido al margen de esto. Es el Rey de los círculos, del cuál nadie pensó que, si aquel día hubiese mejorado las condiciones de todos los círculos indistintamente, nada de eso habría ocurrido.

Porque la autoridad del Rey de los círculos es incuestionable. Después de todo, los círculos son su responsabilidad.

Larga vida al Rey de los círculos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s