Tesis gilipollas

Ah, el mundo. Ese lugar enorme lleno de maravillas. El único lugar del universo donde hasta ahora hemos podido apreciar cosas hermosas como la vida, y cosas horrendas como la guerra. Ese lugar lleno de gente. Gente de todo tipo, raza y credo. Los primates más evolucinados a través de decenas de milenios mediante la siempre fantástica selección natural, la cuál justifica la presencia del más fuerte e inteligente, y deja a un lado la rama más inutil y débil.

Sin embargo, hay una oquedad, un error, una excepción en esta teoría de la evolución. Hoy vamos a tratar de aclarar un fenómeno un tanto especial. Vamos a intentar justificar la existencia del gilipollas.

Los gilipollas (u Hommo Gilipenis) son una variante del ser humano tradicional. Difiere en su capacidad innata para negar su propia seguridad y correr siempre en busca de la autodestrucción. Los gilipollas, por lo tanto, deberían haberse extinguido hace muchos años, cuando el primer gilipollas vió la idea de cazar smilodones con lanza muy inútil, porque de toda la vida los bichos se han cazado a pedradas.

Efectivamente, lejos de lo que la razón nos dice, el Hommo Gilipenis tiende a tomar siempre la peor decisión posible para preservar su raza, siendo esta su principal característica. Veamos algunos ejemplos:

Ejemplo nº1: Cuando una persona normal tiene un problema, tiende a intentar solucionarlo, intentando también por el camino hallar la causa del problema para no volver a repetirlo en un futuro. El gilipollas, sin embargo, le pedirá a una persona que no existe que solucione su problema con métodos que ni él mismo conoce. En caso de que este método no resulte efectivo, el gilipollas lo achacará a que no lo pidió con suficientemente fuerza o que se merecía dicho problema. Al no ponerle solución ni encontrar la causa de él, estará condenado a acumular problemas hasta que estos pongan fin a su miserable existencia.

Ejemplo nº2: Hace tan solo un par de cientos de años, cuando no existía la medicina moderna y la gente moría a miles por tonterías, todo el mundo esperaba por el milagro que evitara tener que tratar con la muerte. Algunos de estos señores pedían a gente que no existe la solución a ese problema mientras se negaban a ayudar a gente que sí existe trabajando en solucionar ese problema porque va en contra de los deseos de ese señor que no existe. Así pues, el gilipollas tiende a negar el progreso y, por ende, las cosas que le puedan reportar un beneficio a medio o largo plazo.

Ejemplo nº3: El milagro de la medicina moderna se produjo y todo el mundo empezó a no morir por tonterías, incluidos los gilipollas de antes. Como estos veían que su existencia no se finiquitaba satisfactoriamente empezaron a renegar de la efectividad de la medicina moderna y empezaron a usar agua para tratar sus problemas. El agua, u óxido de hidrógeno, tiene unas propiedades bastante interesantes. En presencia de sales es capaz de hidratarte si la bebes y, en mayor cantidad, es capaz de matarte bien por ahogamiento o por sobredosis. Más allá de esto el agua carece de otras propiedades, a parte de ser la base de la vida. Entonces los gilipollas creyeron que las teorias de un señor que se murió antes de que se desarrollase la teoría molecular eran ciertas. Así, el agua tendría una cosa llamada memoria, que nadie sabe lo que es ni en qué consiste, pero da igual, lo importante es pensar muy fuerte en que es cierto. Esta memoria se basa en que, los compuestos que te matan, si los disuelves hasta que no existan o no te afecten, pueden hacer cosas buenas en tu organismo. Sin embargo, si todo lo malo te hace bien, quiere decir que todo lo bueno te hace mal. Ahí radica la peligrosidad de esta técnica y la importancia de la jarra Brita. Aunque puedes ahorrarte ese gasto de dinero (lo necesitarás para pagar al tio del agua, tu agüaor de cabecera) con pedirle al tio que no existe que te quite todo lo malo. El Hommo Gilipenis entonces no tratará a sus hijos, mascotas o incluso a ellos mismos con realmente nada, lo cuál aumentará en gran medida la probabilidad de que estos visiten prontamente el Camposanto.

Ejemplo nº4: A veces las personas nos encontramos mal. Pero no mal físicamente, sino mentalmente. Padecemos estrés, o depresión. En esos casos acudimos a profesionales de la mente a que nos ayuden a aclarar nuestras ideas e intentar poner en orden nuestra vida para evitar estos problemas. El gilipollas sin embargo ha encontrado un método mejor para gastar de manera eficaz su escaso dinero. Así pues, el gilipollas tenderá a pagar a personas para que le pinchen, le digan cosas raras al oído, le pongan piedras en la espalda, le echen agua fría o caliente según convengan, entre otros imaginativos métodos. Otra cosa no, pero creativos son los gilipollas. Todo esto llevará al gilipollas a un irremediable acortamiento de su estancia en la Tierra malgastando nuestro valioso oxígeno.

Ejemplo nº5: Hemos dicho que al gilipolas le gusta que le pinchen ¿Le gustan entonces las vacunas? No. Cuando al gilipollas le pinchan líquidos en su cuerpo de contenido incompresible para él tiende a pensar irremediablemente en que es malo o muy malo. Lo mejor entonces para su ignorancia sería achacar esta decisión a un hecho que de miedo, como por ejemplo los jaguares, y razonar acertadamente que si te pinchan cosas que no entiendes vendrán a devorarte unos jaguares. Esta creencia, obviamente, es impuesta a sus hijos, ya que estos llevan sus genes, con lo que tienden a eliminarse a ellos y a su prole de manera bastante eficiente.

Ejemplo nº6: Quizás a usted, señor o señorita que nos lee, le haya parecido muy cruel el anterior ejemplo. No se preocupe, el gilipollas tiene formas aún peores de eliminar a su descendencia ¿Alguien recuerda cuando todos pasábamos hambre? Obviamente no. El tiempo de Rey, nobles, clero y campesinos pasó hace tiempo. Y no nos confundamos, el hecho de que los cargos buenos sean más no quiere decir que en ellos sean donde están la mayor parte de la población. El Hommo Gilipenis añora esa época en la que barrer su miserable existencia de la faz del aún no redondo planeta era tan sumamente sencillo, por eso el gilipollas, a sabiendas de que su especie es omnívora, intenta privarse a sí mismo de nutrientes necesarios para su existencia argumentando que eso es malo por cualquier cosa, cosa la cuál probablemente no le importe una puta mierda a esos antepasados que se comerían su propio pie si no lo necesitasen para trabajar. Este comportamiento intenta también inculcárselo a sus hijos, lo cual acaba, bien en la existosa eliminación de estos o bien en un frustrado intento que no volverán a dudar en repetir. Como dicen que todas las mascotas se parecen a sus dueños, el gilipollas sabe que también podrían ser gilipollas, con lo cuál lo somete al mismo régimen esperando su pronto desvanecimiento.

Ejemplo nº7: Llegados a este punto, el gilipollas se ha dado cuenta de que la sociedad no va a acabar con él, y si la sociedad no lo hace, alguien tendrá que hacerlo. Alguien que les asegure la mínima calidad de vida mientras les roba con total descaro, a la vez que sea un total incompetente y un fiel representante de la raza Hommo Gilipenis. Aquí es cuando el gilipollas ejerce su derecho al voto, intentando siempre que puede fomentar un gobierno estático que asegure la total decadencia de su sociedad permitiéndole una pronta muerte y extinción de su linaje. El gilipollas defenderá su postura con argumentos bastante imaginativos, como que si votáis a otro señor vendrá el hombre del saco, es decir, Papa Noel, a repartir estopa con su Gatling o que estallará la tan temida guerra entre unicornios y oompa loompas, la cual acabó con el Reino Choripan allá en la época de los antiguos “manocallos”. El punto de vista del gilipollas para evaluar su estado es el siguiente: si ve que hay gente peor que él, es que él está bien, con lo cual hay que poner remedio a eso prontamente.

Ejemplo nº8: Finalmente, y como último recurso, el gilipollas tiende al consumo de sustancias que lo maten, acorten su vida o calidad de esta y lo mantengan en ese estado para siempre. Para asegurarnos de que su progenie no sigue, las células asociadas a la reproducción o los mismos aparatos reproductores suelen ser dañados también. Encima suele ser caro. Es el summum del gilipollismo. El culmen de su propio autoexterminio.

Dicho todo esto ¿Por qué hay cada día más gilipollas en el planeta? Si su fin es finalizar prontamente ¿Por qué siguen existiendo? No nos queda muy claro, la verdad. Quizás podría deberse a que comienzan a reproducirse a una edad muy temprana, pero no es por eso.

El mundo en el que vivimos está en constante cambio. Hace tiempo que dejó de primar la ley de que el más fuerte y el más listo sería el mejor adaptado.

Quizás es porque el mundo actual está lleno de guerras por gilipolleces, manifestaciones por gilipolleces, compramos gilipolleces, opinamos gilipolleces, hablamos de gilipolleces… no nos dejan de hacer cosas importantes y nos premian por hacer, decir y pensar gilipolleces. La mayoría de las veces es inevitable contradecirse en lo que haces y lo que piensas. Vivimos en un mundo gilipollas.

Y en un mundo gilipollas, los gilipollas son los mejor adaptados.

Larga vida al Hommo Gilipenis.

Saludos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s